En un mundo cada vez más competitivo donde en la mayoría de sectores la oferta crece más rápido que la demanda, tener nuevos clientes es una necesidad. Parece que atrás han quedado los días en los que la estrategia de marketing se resumía en tener un buen producto/servicio y ofrecerlo de manera profesional y honesta. La publicidad tradicional, el marketing digital, el posicionamiento online o las redes sociales son algunas de las acciones que se integran ya en el día a día de infinidad de empresas.

En esta búsqueda de nuevos clientes han aparecido también los influencers. Se trata de personas que, debido a su conocimiento sobre un sector determinado, a su credibilidad o a su notoriedad en las redes sociales, tienen un gran potencial de prescripción de una marca o capacidad de divulgar un mensaje.

¿Cuál es el influencer ideal en la odontología?

Lo tenemos cerca… muy cerca. Con solo cinco palabras, el título de este artículo ya nos lo había dicho. La clínica dental siempre ha crecido con la ayuda de influencers. No es necesario que salgan en la tele, tengan miles de seguidores o sean famosos. En realidad, basta con que nos conozcan bien, estén orgullosos de hacerlo y les haga ilusión que su entorno nos descubra.

5 PASOS CÓMO CONVERTIR A TU PACIENTE EN TU INFLUENCER

Si quieres conocer cinco acciones fundamentales para pasar de la teoría a la práctica y convertir al paciente en tu mejor portavoz, te animo a que continúes leyendo el artículo hasta el final.

1. El equipo como primer eslabón

Cuando se habla de fidelización no siempre se tiene en cuenta que el propio trabajador de la clínica también debe ser fidelizado. Un equipo formado por profesionales satisfechos deriva irremediablemente en un mejor servicio, un trato más amable y una asistencia de mayor calidad. Al tiempo, orientar las acciones de fidelización hacia el equipo humano aportará también un mejor ambiente laboral, la posibilidad de disfrutar más del día a día, la reducción de los niveles de estrés y el desarrollo de una mayor capacidad de trabajo en equipo.
La fidelización del profesional debería ser el primer paso para fidelizar al paciente.

2. Cuida la relación personal

La odontología es un oficio de personas y, por tanto, su práctica diaria está protagonizada por las relaciones humanas. Nuestros tratamientos y la calidad asistencial no son los únicos elementos que el paciente utiliza para escogernos. La manera en la que atendemos y el trato humano harán también que un paciente se acerque o se aleje de nosotros.

Hoy, los pacientes esperan que la relación con nosotros vaya un poco más allá del mero tecnicismo y se valora mucho el vínculo emocional. No son pocos los pacientes que necesitan establecer una relación social con nosotros que, por otra parte, hace mucho más apasionante y enriquecedora esta profesión.

3. Comunica más y mejor

La falta de tiempo o, mejor dicho, la ineficiente gestión del tiempo, es una de las principales amenazas para una buena comunicación. Sin embargo, la comunicación es uno de los motores básicos de la clínica y, por tanto, es necesario reservarle agenda con el fin de establecer relaciones sólidas, generar confianza y compartir información. Todo profesional debe encontrar la manera de estar disponible para conversar y escuchar sin que eso perjudique a la organización de su clínica y a su productividad.

Instaurar una comunicación de calidad con los pacientes supone un aumento de propuestas de tratamiento aceptadas, una mayor eficiencia en la ejecución de los mismos, una reducción de la ansiedad del paciente y una mayor colaboración, lo que nos permitirá trabajar en un ambiente más relajado y positivo.

4. Paciente satisfecho

Recordemos que el paciente satisfecho es aquel que, una vez que ha valorado su experiencia en la clínica dental, opina que sus expectativas se han cumplido y que los beneficios obtenidos por él han compensado, en mayor grado, el esfuerzo que ha hecho para conseguirlos.
Satisfacer al paciente es sin duda el primer paso para convertirlo en nuestro portavoz. Pero no es infrecuente encontrar situaciones de pacientes satisfechos que, pese a su confianza y satisfacción con su clínica dental, no acuden regularmente a sus visitas de revisión bucodental. El paciente satisfecho debe evolucionar a paciente fidelizado y eso requiere construir relaciones “gana-gana” en las que clínica y paciente salen siempre beneficiados.

5. Paciente fidelizado

De igual forma que un paciente insatisfecho difícilmente se convertirá en un paciente fidelizado, un paciente no fidelizado tampoco se convertirá en un influencer. El paciente fidelizado es aquel que acude regularmente a visitar a su dentista de confianza y a cuidar de su salud bucodental. Para que un paciente genere un boca-oreja positivo, debe sentirse un entusiasta de la odontología y particularmente de su clínica dental. Una motivación que utilizará para lanzar mensajes en su entorno que generarán un impacto en sus allegados hacia la voluntad de visitar también su clínica.
Así pues, la fidelización de un paciente radica en el arte de saber mantenerlo satisfecho en el tiempo, generando con él una relación periódica, natural y voluntaria.

Conclusión

Cumpliendo estos cinco pasos, no deberíamos tener vergüenza alguna de animar a nuestros pacientes fidelizados y comprometidos a que nos ayuden a expandir nuestra pasión.
Si importamos el concepto “influencer” a la odontología, podremos comprobar que no deja de ser… “lo de toda la vida”. Una persona que actúa como motor y que nos recomienda ante los demás. Porque reconozcámoslo… “alguien que recomienda algo” continúa siendo el mejor marketing, especialmente cuando ese “alguien” es de confianza y ese “algo” es bueno.

Checklist para gestionar tus influencers:

¿Mi equipo y yo recomendamos habitualmente nuestra clínica? No tendría sentido iniciar el camino del boca-oreja de otra forma.
¿Acuden mis pacientes regular y periódicamente a mi clínica? Recuerda, difícilmente alguien recomienda algo que no práctica o hace.
¿Tengo un paciente ejemplar y al que disfruto cuidar? Házselo saber y dile que será un placer atender también a sus allegados.
¿Tengo tiempo de escuchar con calma a mis pacientes? La calidad de tus tratamientos no es lo único que te hace ser un profesional excelente.
¿Tengo un paciente influencer? Dale las gracias. No dejes de hacerlo nunca.